miércoles, 26 de junio de 2013

GEOLOGÍA, PAISAJE Y BIODIVERSIDAD EN EL CAÑÓN DEL TERA

Recientemente, hemos realizado una actividad de senderismo e interpretación de la naturaleza en el Parque Natural del Lago de Sanabria y Alrededores. Un grupo de visitantes procedentes de Valladolid (Senderismo Sermar), han conocido de primera mano, las bondades que el medio natural de la comarca sanabresa ofrece al visitante.

Después de la bienvenida y la presentación de los guías de Llobu, acompañados en esta ocasión por la colaboración de María Martín, se explicaron las normas básicas y éticas durante el desarrollo de la actividad: minimizar el pisoteo de la vegetación, no recolectar, no dejar ningún tipo de residuo (incluso orgánico) e intentar mantener el desarrollo de la ruta con el mayor silencio posible.

Escobas y piornos en floración.
  
Interpretando el modelado glaciar de Sanabria.

Iniciamos el itinerario conocido como El Cañón del Tera desde el entorno de San Martín de Castañeda, localidad que conserva un hermoso monasterio de origen cisterciense. El paisaje está dominado en las zonas más bajas y protegidas por bosques de roble melojo y escobas de diferentes especies, como Cytisus scoparius, Cytisus striatus y Cytisus multiflorus; estas leguminosas dominarán el paisaje vegetal cuando ascendemos a mayor altitud, donde la vegetación arbórea ya no tolera los rigores invernales y da paso al piso supraforestal y arbustivo.

Disfrutando del paisaje desde una hombrera glaciar.

El Cañón del Tera en su inmensidad. Las rocas aborregadas definen el paisaje.

En  las zonas más elevadas del recorrido, fuimos testigos de la floración espectacular (pero también tardía comparada con otras zonas de la provincia) de la carqueisa, que ocupa amplias superficies acompañada de algunos brezos. Desde este punto se divisa la inmensidad del Lago de Sanabria (recordemos una vez más, que es el único lago de origen glaciar de la península Ibérica). En ese punto los recursos geológicos son asombrosos y se convierten en los principales protagonistas; el modelado glaciar de estas montañas es el resultado del proceso erosivo generado por la última glaciación que ha conocido la Tierra (la glaciación de Würm), que da finalizado el Pleistoceno y que colmó de hielo este territorio durante 90.000 años, desde los últimos 100.000 hasta hace 10.000 años, alcanzando su máximo, según algunos autores, hace aproximadamente 18.000 años. Desde el altiplano sanabrés, salpicado de  bloques erráticos, nos adentramos en el valle del rio Tera, un espectacular valle en forma de artesa o de U, característico del modelado glaciar; las morrenas laterales, las hombreras glaciares y las rocas aborregadas son elementos presentes en este paisaje de montaña y cuya formación son el resultado de una impresionante lengua de hielo que excavó y dilató el valle fluvial existente previamente.

El robledal en su máxima expresión primaveral.

Los acebos salpican el recorrido, en ocasiones formando acebedas.

Al abrigo del propio valle del Tera, la vegetación adquiere una exuberancia asombrosa. Avellanos, acebedas, serbales de los cazadores, mostajos y robles melojos, ofrecen un tranquilo hábitat a zorro, al tejón, a la marta, al abejero europeo y la culebrera europea; son comunes también reptiles como la víbora hocicuda, la víbora cantábrica y el lagarto verdinegro, integrantes todos ellos de la fauna herpetológica de este entorno.

Lagarto verdinegro soleándose sobre un gneis.

Una parada para coger fuerzas en Las Cuevas de San Martín.

Las espectaculares Cuevas de San Martín.

Las denominadas Cuevas de San Martín, un ombligo glaciar resultado de la presión ejercida por el hielo en el fondo del valle, es otro de los elementos que caracterizan al modelado glaciar y que supone parada obligada para tomar fuerzas durante el desarrollo de esta ruta. Los fresnos y sauces ocupan las zonas frescas y cercanas al río. Los gladiolos silvestres y especialmente los gamones (Asfhodelus albus) son plantas también comunes en este entorno que florecen entre granitos y gneis.

Los gamones (Asphodelus albus) todavía en floración en el Cañón del Tera.
Una hermosa Marmita de Gigante.

Otro de los elementos geológicos singulares que se pueden encontrar en el cauce del Tera, son las dominadas marmitas de gigante (también llamadas kettle, del inglés tetera); estas estructuras son concavidades de forma casi circular formadas por la acción giratoria de fragmentos de rocas duras, que siendo arrastrados por la corriente, caen en algún hueco  y tras girar por el movimiento de las aguas va profundizando y creando una forma redondeada.

El río Tera encajonado en el cañón.

Caminando por el fondo del Cañón del Tera.
En algunos puntos el agua desciende en hermosas cascadas.
Descendiendo por los Lomos de Ballena.

En las inmediaciones de Ribadelago Viejo donde la orientación sur es más patente, nos deleitamos con la presencia de una golondrina dáurica y con una intensa floración de cantuesos. El relato de la tragedia de Ribadelago sorprende una vez más a los visitantes que se acercan a esta localidad para poner punto y final a este hermoso recorrido.

lunes, 10 de junio de 2013

LOS ECOSISTEMAS AGRÍCOLAS TAMBIÉN TIENEN SU PROPIA CRISIS

Recientemente, la Sociedad Española de Ornitología (SEO/Birdlife) se ha hecho eco de algunos datos procedentes del programa SACRE (Seguimiento de Aves Comunes Reproductoras) recogidos desde 1998. Esta vez, para demostrar una realidad que ya viene siendo patente para los que, desde hace unos cuantos años, nos movemos y “bicheamos” prismáticos al cuello en los ecosistemas agrícolas.



Paisaje simplificado del centro de Castilla y León.

El modelo agrícola que se ha implantado y potenciado desde hace décadas en diferentes áreas, como la llanura sedimentaria del centro de Castilla y León, esta suponiendo, con ligeras excepciones, una alarmante reducción de las poblaciones de algunas aves vinculadas a estos medios. Según el informe de SEO/Birdlife, la codorniz, la tórtola europea, el alcaudón real, el triguero, la carraca europea, la calandria común, la grajilla occidental o el mochuelo europeo, además del gorrión común y la golondrina común, especies todas ellas frecuentes hasta hace unos años, presentan actualmente unas tendencias demográficas regresivas, un declive poblacional. En Zamora por ejemplo, la carraca es ya una especie que se puede considerar virtualmente extinguida; si bien era común hasta hace un puñado de años en las dehesas de Sayago, o en los campos cercanos a Toro (donde nidificaba en viejos almendros), su observación en la provincia es muy rara y todo parece indicar que  solo aparecen un puñado de individuos en paso.


La simplificación de las riberas es un hecho evidente.
Herbicidas y eliminación de lindes, dos enemigos de la biodiversidad.

Son varias las razones que parecen responsables de esta pérdida de biodiversidad. Por un lado, el afán productivista de numerosas explotaciones agrícolas está simplificando el paisaje de estas zonas y limitado las áreas de refugio, de alimentación y de nidificación de algunas especies. Si no hay árboles ni setos, si escasean las semillas de plantas autóctonas y si no hay insectos, muchas especies no pueden desarrollar sus ciclos vitales.

La pronta recogida de algunos cultivos es perjudicial para algunas especies nidificantes.

La valiosa vegetación que se ha conservado tradicionalmente en las lindes se considera para muchos agricultores “molesta”. Las comunidades de arbustos (endrinos, rosales silvestres y majuelos) y las arboledas (compuestas por almendros y saúcos o álamos en las zonas más frescas), suponen un estorbo  durante las maniobras de la maquinaria agrícola o para la instalación de pivots de riego. Y es además competencia directa con el trigo o con la cebada. Entonces se arranca con los todopoderosos aperos o se quema directamente, a veces con sorprendente descaro y sin más contemplaciones.

Quema de lindero y de vegetación asociada a la ribera.
Escaramujo quemado.
Caracoles abrasados durante la quema de linderos.

Estas drásticas medidas suponen indudablemente varios efectos muy visibles, como la desaparición de millones de invertebrados (saltamontes, escarabajos, hormigas, caracoles, etc.), alimento potencial de numerosas especies y una clara eliminación y simplificación del refugio y de los lugares donde nidificar. De ese modo la tórtola europea, una bella paloma tiempo atrás abundante, no encuentra lugares donde esconder su nido y es cada día más rara. O la perdiz roja, cuyos perdigones aprovechan durante las primeras edades las proteínas animales de los escasos insectos.

¿Hasta cuando tendremos amapolas?


Numerosas especies de plantas hacen solo acto de presencia en las zonas libres de herbicidas.

La crisis de biodiversidad de los medios agrícolas no solo está afectando a las aves. Los anfibios, un grupo sensible a la contaminación química como ninguno, presentan un declive enorme en numerosas zonas. El masivo uso de fertilizantes, herbicidas y plaguicidas acaba contaminando las aguas superficiales y freáticas; de ese modo la silenciosa pero letal contaminación química del medio acuático, está dejando un paisaje mudo en lo que al croar de las ranas se refiere. Aunque existe un protocolo y sistema de recogida de los envases agrarios, SIGFITO (www.sigfito.es) algunos agricultores confían todavía en el “que no pasa nada” y en otros sistemas tradicionales más “cómodos”, como ocultar los recipientes en cualquier lindero o arrojarlos al regato apartado que linda con la parcela.

Vegetación arvense en campo de cereal.

Pero este problema ambiental no está solo siendo perjudicial para la fauna. La flora autóctona compuesta por plantas arvenses (propias de los campos de cultivos) y ruderales (típicas de bordes de caminos y lindes), parece tener su futuro en entredicho; de hecho, numerosas especies que ofrecen enorme belleza, riqueza paisajística y en definitiva indudable biodiversidad, están acorraladas en lindes, cunetas y eriales donde los mortíferos herbicidas no han llegado. La potencia de estos agro-químicos es año tras año más evidente y las malas hierbas no tienen apenas cabida en un paisaje dominado por parcelas mono-específicas de trigo o de cebada, principales cultivos de secano del centro de Castilla y León. Las comunes amapolas, una planta primaveral abundantísima tiempo atrás y de enorme belleza, solo sobrevive y fructifica en los guetos vegetales que el dominio del monocultivo ha acorralado.

Escaramujos limitando parcelas agrícolas.

En las zonas agrícolas el mantenimiento de arboledas y setos es imprescindible para numerosas especies.

Para terminar, el lector se preguntará que hacer en este marco de crisis en la biodiversidad de nuestros campos. Algunas medidas que desde Llobu proponemos son por un lado difundir este mensaje y no aceptar viejos tópicos (como que el zorro o los córvidos son los principales responsables de la escasez de codornices); también os animamos a consumir de productos procedentes de agricultura ecológica (libre de química y respetuosa con el entorno) y a denunciar al Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil) la eliminación de las arboledas o el abandono de envases agroquímicos en el campo. 

viernes, 31 de mayo de 2013

LOBOS, MASTINES Y GANADERÍA OVINA EN ZAMORA

El lobo compite con el hombre desde tiempos pretéritos, en especial desde el momento en que este se sedentariza y comienza a domesticar herbívoros silvestres. El conflicto generado por la competencia con el ganado, ha desembocado en una intensa persecución del depredador en la mayor parte de su área de distribución original y constituye en la actualidad, la más importante limitación para su establecimiento.

Zamora ha albergado tradicionalmente unas condiciones adecuadas para el lobo. Diferentes factores socio-económicos (como la baja densidad humana, el escaso desarrollo socioeconómico o la escasez de infraestructuras), junto a su situación geográfica (rodeada de importantes núcleos loberos), han favorecido el asentamiento de numerosas manadas de lobos, e incluso el mantenimiento de importantes y elevadas densidades poblacionales. En el último censo (realizado entre 2000 y 2001), se detectaron en la provincia más de 35 manadas, valores que indicaban una tendencia demográfica estable para los últimos años; la mayor parte de las familias lobunas (87 %) ocupaba la franja al norte del Duero y el resto (13%), se distribuía al sur del mismo río.

Mastines y rebaño de oveja castellana.

La ancestral y por tanto, obligada coexistencia el lobo y el ganado en tierras zamoranas ha definido numerosas manifestaciones dirigidas a la prevención de los ataques, como el uso de perros mastines y determinados manejos ganaderos, alternativas no violentas para aminorar o solucionar definitivamente el problema.

De acuerdo con algunos datos publicados sobre mastines, manejos ganaderos, lobos y ganadería ovina en Zamora (Talegón 2005 y 2007), se pueden diferenciar dos áreas separadas por el río Duero, que aunque comparten numerosos caracteres (climáticos, fisiográficos, demográficos, etc.), son diferentes en cuanto a los manejos pecuarios de ovino y la presencia de mastines. Algunas conclusiones de ese trabajo siguen siendo representativas en la actualidad y los utilizamos en este blog.

El norte del Duero alberga áreas forestales, esteparias o de transición entre ambas; se corresponde con las comarcas de Sanabria, La Carballeda, Benavente, Los Valles, Aliste, Alba, Tábara y Campos-Pan. El pastoreo tradicional de oveja castellana es un sistema muy habitual (especialmente en la franja oeste); con regularidad, los rebaños están vigilados de forma continua por pastores experimentados y mastines durante las horas diurnas; de noche permanecen también protegidos, encerrados en teleras y custodiados por los perros guardianes en campo abierto o bien bajo techo en los meses invernales. El 83,53% de las explotaciones visitadas (durante 2002 en el marco de un proyecto de asistencia a los ganaderos afectados por lobos y perros errantes) estaba vigiladas por mastines y cada perro custodia un promedio de 166,45 cabezas; la media de perros acompañantes es 3,81 (rango: 1-8). Quizá la continuada presencia de lobos en estas comarcas, era una de las causas que explican la conservación de estos patrones pecuarios.

Mastín y rebaño de churras, una estampa todavía visible en Zamora.
En el sur del Duero priman las dehesas ganaderas y los cultivos cerealistas (comarcas de Sayago, Tierra del Vino y Guareña); se expresan principalmente los manejos extensivo y semi-extensivo de oveja churra,  castellana, awasi y assaf. En el primer caso el ganado menor pasta libremente, con escasas horas de presencia humana; los rebaños, raramente protegidos frente a incursiones de depredadores, no suelen estar custodiados por perros guardianes y aprovechan pastos limitados por muros de piedra o por débiles vallados. El semi-extensivo corresponde a explotaciones con vigilancia intermedia y protección variable, donde el ganado suele estar acompañado por un pastor algunas horas durante el día. En el conjunto de las explotaciones visitadas en este área durante 2002 era menor el uso de mastines (solo aparecen en el 19,80% del total). El número medio de mastines por rebaño era 1,94 (rango 1-4). Cada perro de guarda sería responsable de custodiar un promedio de 276,16 ovejas (más de un centenar de cabezas por mastín que en norte).

La relajación e incluso la pérdida total de costumbres pastoriles tradicionales en estas comarcas del sur, quizá se relacione con la presencia intermitente de lobos en las últimas décadas. Además el mantenimiento de mastines (muchas veces “inviables” económicamente según algunos ganaderos), los problemas que estos perros pueden generar derivados de manejos inadecuados (ataques a ganado, peleas con otros perros, peligro público, accidentes de tráfico, etc.) son algunas de las razones que explicarían la ausencia de estos animales en muchas explotaciones.

La adecuada integración de los mastines en el rebaño es fundamental.

 ¿Existen diferencias entre ambas zonas?

El lobo aparecía en el norte del Duero, como la especie atacante principal (con el 84,71% de los ataques atribuidos a él); los perros (sueltos, errantes o asilvestrados) se vieron involucrados en el 3,53% y en el 11,76% la autoría no puede ser determinada. En las comarcas del sur los ataques generados por perros eran más frecuentes (al menos el 44,55%), al lobo se le atribuyen como mínimo el 24,75% de los daños y el porcentaje de indeterminados era del 30,69%.

La gravedad total de los ataques de ambos cánidos (nº de cabezas muertas, heridas y desaparecidas por ataque), era de forma conjunta, mayor en las explotaciones del sur del Duero (10,42 animales afectados/daño), frente a las del norte, donde 4,94 era la media de cabezas afectados en cada incursión exitosa.

De forma global, en ambas áreas, los ataques de perros son más virulentos que los de lobo, afectando a más cabezas de ganado; en el norte, el lobo causa unas pérdidas medias de 2,84 cabezas por daño y los ataques de perros afectan a una media de 21 cabezas. En el sur, el lobo causa pérdidas medias de 7,76 cabezas por daño y el perro de 11,6.

La prevención puede ser (junto a la presencia y/o abundancia de presas silvestres), un importante factor para reducir o incluso evitar los ataques del lobo a la ganadería, y por tanto para mantener su coexistencia con las actividades pecuarias. De ahí que la presencia de más lobos no sea proporcional a la aparición de más daños; es importante recalcar que con menos vigilancia puede haber más ataques y estos, a su vez, ser más virulentos. En 1990, se calculó que, a grandes rasgos, el 80% de los daños en España era generado por el 20% de los lobos, especialmente en las áreas de la montaña cantábrica con ganadería extensiva. En un área con elevada densidad lobuna con numerosas presas silvestres y con medidas de prevención en los rebaños, la Reserva de Caza “Sierra de la Culebra”, se concluyó que los daños al ovino serían escasos y también poco virulentos (según la Junta de Castilla y León en torno a 1,5 animales afectados).

Mastín durante el periodo de aprendizaje.

 Algunas sugerencias.

Es importante insistir en el adecuado manejo de los mastines; introducir animales adultos en una explotación, como respuesta a la aparición de daños en la zona, olvidando su progresiva integración en el rebaño y sin la debida comprobación de conductas poco adecuadas, puede suponer un problema. De hecho, se ha podido comprobar como los mastines adultos mal integrados que custodiaban rebaños en algunas explotaciones del sur del Duero, mataron e hirieron a numerosas ovejas en varias ocasiones. Lo ideal además de vigilar sus comportamientos, es acostumbrarles desde que son cachorros, a la presencia del ganado.

El lobo en ocasiones tiene dificultad para diferenciar los mastines en el rebaño.

Por otro lado, una de las herramientas necesarias en la conservación del lobo ibérico, es el control de la proliferación de los perros sueltos, errantes, abandonados o asilvestrados; sus ataques son en numerosas ocasiones erróneamente atribuidos al lobo. La escasa aplicación de las leyes de Protección de los Animales de Compañía en lo referente a la “proliferación incontrolada” de perros, o la escasez de Ordenanzas municipales en este sentido, son dificultades que añadir. El efecto del lobo como super-depredador, puede suponer también un control de los canes errantes en especial en las áreas del norte, con mayor densidad lobuna y podría explicar algunas de las diferencias encontradas, como la mayor abundancia de estos perros en las zonas del sur, con menor población lobuna.
En la actualidad, los manejos ganaderos del sur del Duero, en especial los de las dehesas de la comarca de Sayago y del oeste de la Tierra del Vino, siguen siendo incompatibles con la presencia de lobos y tampoco impiden los ataques de perros.


Referencias:

Talegón, J. (2005). Daños de lobos y perros en dos áreas de la provincia de Zamora con diferente manejo ovino. VI Jornadas SECEM. Ciudad Real.


Talegón (2007). Lobos, mastines y ganadería ovina en  Zamora. Carlanca nº 45. 46-48.

viernes, 24 de mayo de 2013

CURSO DE LOBO IBÉRICO EN SANABRIA-SIERRA DE LA CULEBRA

Desde LLOBU os presentamos un nuevo curso monográfico del lobo ibérico, lleno de contenidos muy interesantes y con el título:

"Conservación, Gestión y Patrimonio Cultural Asociado al Lobo en el Noroeste de Zamora".

El curso se desarrollará durante 5 días (24 a 28 de julio) por la Sierra de la Culebra y la comarca de Sanabria; intentaremos observar a esta joya zoológica y conocer la realidad de la especie en nuestro territorio, introduciéndonos en la vida de las gentes que convivieron y viven con el lobo, una cultura única en un espacio donde esta especie ha estado siempre presente.

Nos alojaremos en la localidad de Cobreros, en la "Hospedería El Pico del Fraile", un lugar con encanto y en el que nos sentiremos como en casa, en un entorno natural impresionante. Además de ser un alojamiento en el que sus responsables están muy comprometidos con el ecoturismo y acordes con la filosofía de LLOBU.

El curso está diseñado y desarrollado por los profesionales de LLOBU, con la colaboración de Jorge Echegaray y María Martín Muñoz, que aportan diversidad y calidad a los contenidos del curso.

VER PROGRAMA
Os animamos a participar y adquirir más conocimientos sobre la realidad del lobo, en la cuna ibérica de este mítico animal, para que todos, dentro de nuestras posibilidades, contribuyamos a su conservación.
¡OS ESPERAMOS!

viernes, 17 de mayo de 2013

FLOR DE LOBO


Durante una lluviosa primavera como la de 2013, los bordes pedregosos y umbríos de los encinares y jarales de la Sierra de la Culebra, de la comarca de Alba, de Aliste o de la zona de Tábara, albergan las condiciones necesarias para el desarrollo de determinadas especies. De hecho, estos ecosistemas cobijan todavía a una planta espectacular y que posee unos impresionantes atributos, la peonía (Paeonia broteroi). El brillante color verde del haz de sus hojas, sus largos tallos que sobrepasan  los 70 centímetros y especialmente, la grandiosidad de sus flores hermafroditas (similares a las de una gran rosa de color púrpura y que alcanzan los 15 cm de diámetro), consiguen atraer a los insectos que favorecen su polinización y además, sorprenden poderosamente al paseante. Es una planta perenne que posee un rizoma subterráneo.

La peonía es un endemismo botánico de la Península Ibérica, que presenta una distribución  común en altitudes superiores a los 500 m.s.n.m. y ocupa hábitats de encinar, alcornocal, quejigal, rebollar o incluso pinsapar.

Paeonia broteroi en el entorno de Villarino Manzanas.


El conocimiento tradicional de esta planta por las gentes del medio rural, no ha pasado desapercibido y ha dado lugar a numerosos usos y aplicaciones; en algunas áreas de Andalucía, los collares elaborados con semillas fueron utilizados en la antigüedad para prevenir los ataques epilépticos, pero su toxicidad impidió una continuidad en su uso. La peonía posee propiedades medicinales, ya que se ha empleado como antiespasmódica, sedante y en ocasiones se ha aprovechado también contra las hemorroides.

La riqueza de nombres vernáculos asociada a esta especie es enorme; si bien en diferentes localidades del entorno de la Sierra de la Culebra se la conoce localmente como flor de lobo (al igual que en algunas áreas de Portugal donde se la denomina rosa de lôbo o rosa-de-lobo), en otras zonas ibéricas, se utilizan decenas de nombres, algunos de enorme belleza y singularidad; existe una gran recopilación de estos nombres que se pude consultar en www.anthos.es, un sistema de información sobre las plantas de España.

La singularidad de esta especie genuina de España y Portugal, nos obliga a conservarla en nuestros ecosistemas.

Si bien su toxicidad limita el consumo por el ganado, su belleza ha motivado su recolección, muchas veces justificada con fines ornamentales, con el intento de cultivarla en el jardín o incluso en los viveros. ¡Dejemos que mantenga su esplendor en su hábitat!.

viernes, 10 de mayo de 2013

EL NOROESTE EN PRIMAVERA


Al igual que en otras áreas de España, la primavera está alcanzando poco a poco su máximo esplendor en las tierras del noroeste de Zamora. Después de un crudo invierno y unos meses de intensas lluvias, las comarcas de Sanabria y el entorno de natural del norte de la Sierra de la Culebra, ofrecen día a día, el bello despertar primaveral de la fauna y de la flora que había estado aletargada durante el duro invierno. Coincidiendo con una de nuestras últimas actividades “De lobos por Sanabria”, hemos recibido la visita de un grupo de entusiastas naturalistas madrileños y cacereños, que han podido comprobar esa explosión primaveral y han conocido al dedillo los valores naturales de la zona.

El bello y abundante Diente de León, junto a un Lamium sp. en flor.
Los caminos convertidos en arroyos.

En cualquiera de los paseos que hemos realizado por nuestro territorio, nos hemos sorprendido con las abundantes prímulas y los numerosos dientes de león en flor que alegran de colorido los prados y caminos, encharcados todavía con abundante agua. De hecho, transitar por algunas de las sendas cercanas a Avedillo, ha resultado ser una verdadera aventura en la que hemos sorteado decenas de charcos, lagunillas temporales y arroyos; en esta bella localidad sanabresa, donde el roble asoma por todos lados, hemos conocido la leyenda de un curioso y conocido episodio histórico de licantropía: el hombre lobo de Avedillo de Sanabria.
Con ayuda de las lupas, hemos observado de primera mano los pequeños detalles de los helechos y las estructuras urticantes de las abundantes ortigas que nacen en los bordes de los caminos y en las afueras de pueblos, aprovechando el abundante nitrógeno del suelo.

Conociendo a fondo los helechos.
Descubriendo las plantas en flor de los prados de diente.

En las praderas de siega las yeguas de raza bretona han parido ya a sus potros que nos deleitan sobremanera durante nuestro paseo interpretativo; esta musculosa y fuerte raza equina (que alcanza en algunos machos los 800 kilogramos de peso) y que es originaria de la Bretaña francesa, ha tenido un tradicional uso asociado al tiro y a los trabajos agrícolas. En la actualidad también se utiliza para aprovechamiento cárnico.

Yegua bretona y su potro.

El lagarto verdinegro (Lacerta schereiberi) es un endemismo ibérico y una verdadera joya zoológica que se distribuye por las montañas del norte y noroeste ibérico, el Sistema Central y gran parte del vecino Portugal; por estas fechas asoma ya en los bordes de los prados sanabreses, buscando los rayos de sol que tan necesarios le son para termorregular su temperatura corporal.

Macho de lagarto verdinegro termorregulándose.

Las corzas y las ciervas están preñadas y a punto de dar a luz a sus retoños. Con ayuda del telescopio hemos comprobado que algunos de los abultados vientres de estas hembras están a punto de dar sus frutos. En  breve y con un poco de suerte, seremos testigos de las carreras de los nuevos corcinos y cervatillos en los robledales y brezales.  Y valga el contexto para recordar que si encontramos un corcino en el campo, es muy posible que no esté abandonado por lo que no debemos nunca ni tocarle ni recogerle.

Grupo de participantes por uno de los caminos tradicionales de Sanabria.

El grupo de participantes ha tenido además la enorme suerte de llevarse el broche final del fin de semana; han observado un lobo en su hábitat de la Sierra de la Culebra. Terminamos esta entrada, incluyendo aquí un fragmento del email que nos ha enviado uno de los participantes (Luis Moreno) después de la actividad: “ (…) Yo sigo fascinado con la imagen de 8 segundos que pude observar (…). Trote lobero, parada, mirada a los lados, de nuevo trote, nueva parada para olfatear y mirar y desapareció en el  robledal; impresionante”. Muchas gracias a todos por el interés mostrado en conocer y respetar un poco más, a esta especie y a los valores naturales de su hábitat.

miércoles, 1 de mayo de 2013

FORMANDO Y EDUCANDO A FUTUROS AGENTES MEDIOAMBIENTALES


La primavera ha llegado

La filosofía de Llobu, va calando poco a poco en nuevos ciudadanos, muchos de los cuales serán agentes medioambientales y se dedicarán profesionalmente a la conservación y gestión de la naturaleza. En ese sentido, conocer la realidad del lobo y sus amenazas, comprender que la ganadería puede coexistir con esta especie y convencer a la sociedad de la conservación de este depredador, nos parece imprescindible, especialmente en un contexto actual en el que la educación ambiental está muy de capa caída.

Charla coloquio para acercarnos al lobo.
Observando huellas de tejón.
Las huellas de los ungulados presa del lobo.

Un grupo de alumnos de la Escuela de Capataces Forestales de Coca (Segovia) -dependiente la Junta de Castilla y León- se ha desplazado recientemente a la Sierra de la Culebra para realizar unas jornadas técnicas sobre el lobo desarrolladas por Llobu.

Aprendiendo en detalle sobre nuestros lobos.
Espera al amanecer siguiendo nuestra filosofía.
Interpretando el habitat lobuno.

Además de los numerosos contenidos sobre el lobo explicados de uno u otro modo por Llobu (ecología, biología, conservación, propuestas de gestión, etc.), hemos incluido algunos aspectos novedosos y a la vez necesarios en cualquier acción formativa y/o divulgativa dirigida a estudiantes de capacitación forestal. Hemos contado por un lado con la ayuda de María Martín Muñoz, ingeniero técnico forestal que ha explicado y ha sugerido numerosas soluciones a la problemática derivada del impacto mediático del lobo en los medios de comunicación; ha quedado muy claro entre los participantes, que el impacto real del lobo en la ganadería, es mucho menor que el ofrecido por numerosos periódicos, que abusan de fotografías sangrientas, no contrastan la información y además atribuyen todos los ataques al lobo cuando la realidad es diferente (ataques de perros, picaresca…). “No todo es lobo lo que reluce en los periódicos”.

Maria Martín y su taller de noticias loberas.

Por otro lado, Luis Pintado García, Agente Medioambiental en el sur del Duero en Zamora, explicó los entresijos y las dificultades de su trabajo diario, dedicado al seguimiento y a la conservación del lobo en una zona donde la ganadería extensiva (que no dispone de sistemas de prevención como mastines o corrales), sufre con frecuencia pérdidas por los depredadores.

Luis Pintado y su gran experiencia como Agente Medioambiental con el lobo.

Otro contenido desarrollado en estas jornadas, ha sido el desarrollo de una charla monográfica sobre peritaciones de daños de lobos y perros. Esta temática es muy importante y necesaria, (quizá imprescindible) en la formación académica de los futuros agentes medioambientales que tendrán que evaluar durante su vida profesional reclamaciones de ataques al ganado. Es necesario recordar la importancia de disponer de unas buenas estadísticas de daños; en caso contrario, pueden repercutir en una gestión incorrecta del depredador. De ahí lo fundamental de tratar esta temática.

También hemos incluido un taller sobre las presas del lobo, donde los participantes han conocido con claridad las edades, sexos y diferencias entre las cuernas de corzos y ciervos. Datos todos ellos bien corroborados durante las esperas que hemos realizado a distancia y con las máximas pautas de respeto en la naturaleza.


Taller de cuernas y cérvidos.
Alberto, un joven ganadero  de ovino de la comarca de Sanabria, nos ha explicado con claridad y sentido del humor su relación con el lobo. En su explotación, compuesta por más de 1.200 ovejas, consigue minimizar las pérdidas derivadas por el lobo utilizando para ello, mastines durante el día y protección en corrales durante la noche. Y de ese modo son anecdóticas las bajas causadas por el lobo, ¡rarísimas!. Un ejemplo sin duda a seguir.

Entre las ovejas de Alberto y sus mastines.
Nos sorprende un parto de una oveja.
Todo fue perfecto y rápido con la ayuda de Alberto.
La cara de los que vieron el parto es un poema.

La matrona Alberto y los impresionados estudiantes.

Los estudiantes de capacitación forestal también han conocido y han mostrado interés en la vegetación y en la comunidad faunística de del noroeste de Zamora, e incluso han recogido en el hábitat del lobo, algunas plantas en flor para sus completar sus herbarios. Muchos de ellos no conocían la carqueixa (Chamaespartium tridentatum), sus usos tradicionales (como estropajo o combustible) ni su presencia en el refranero “Carqueixa brotada, loba preñada, carqueixa florida, loba parida”. Los castaños centenarios de Sanabria han sorprendido a los participantes que también han conocido aspectos de la cultura tradicional relacionada con el lobo, como las diferentes carlancas utilizadas para proteger a los mastines del depredador o los blasones de algunas casas donde el lobo también esta presente.

Caléndula en flor.

El Castaño Furueto bien abrazado.

Otro castaño impresionante de la zona.